LÍA PAOLA SCHWARZ DÍA - Ex Alumna

Porque los pequeños detalles cuentan…

Recordar es volver a vivir, esta frase es muy cierta cuando uno se detiene a pensar en todo lo que hizo o vivió algún tiempo  atrás  con alegrías y con penas, aunque yo aseguro con muchas más alegrías.

Para muchos que no me conocen, mi nombre es Lía Schwarz. Tengo 25 años de edad, soy Administradora con especialización en Marketing, egresada de la UPC en el 2007 y llevo actualmente casi 2 años 4 meses trabajando en B&G Engineering S.A.C., una empresa consultora de ingeniería que formamos familiarmente y que en corto tiempo ha crecido y seguirá haciéndolo gracias al esmero, empeño y dedicación que día a día le ponemos el equipo al trabajar.

Estos últimos ingredientes no fueron producto del aire, ya que a mi parecer, la suerte no existe, lo que sí existe es éxito logrado a través de un conjunto de esfuerzos internos y externos que logran un producto final satisfactorio, ya sea para una persona o para varias. Pero siempre me cuestioné, ¿de dónde venía dicho éxito?...

No fue mucho tiempo el descubrir la respuesta, ni pasaron muchas lunas, ni la llegada de un cometa como evento extraordinario, todo lo contrario, la encontré  en mi día a día. ¿Cómo? Se podrán preguntar, pero sí, la respuesta  se encuentra en la base, en la tierra (Pacha), donde uno da los primeros pasos y en donde a uno lo ven crecer, eso tiene  para mí un nombre y apellido particular: Pío XII.

Ser ex-alumna del Pío es algo particular, más que un sentir o actuar es “ser”. En mi caso lo viví así, ya que soy ahora un fruto el cual sembraron con dedicación y con muchas expectativas buenas en la vida.

La cosecha lo puedo notar ahora y espero muchos años más. Pero si de recordar se trata, puedo revivir como un tour por los recuerdos el cariño de los profesores y de las madres por enderezar el palito cada vez que se torcía, la paciencia de muchas de ellas por hacernos entender y valorar el esfuerzo de nuestros padres, el deseo por  vernos gente de bien y con valores para afrontar los retos de la vida con las mejores herramientas posibles.

Puedo enlistar muchas más cosas, como las expectativas por formar personas íntegras y con criterio, actuar con ética y moral, y asumir las consecuencias de nuestros actos con la dignidad y humildad del caso. Todas estas son particularidades o distinciones de educarse en el Pío XII que puede que hayan en otros colegios, pero el nivel de VALORES que enseñan y que nos enseñaron, jamás se nos olvidarán, ya que lo vivimos y lo practicamos día a día en pequeños detalles de la vida o el trabajo, siempre estará presente ese toque particular y a eso le llamo ser: Piodocina.

Quien lo lea podrá sonarle algo curioso, ya que también se practica la formación en valores en otras instituciones; sin embargo, puedo hablar por mis experiencias en el mismo y con mucho orgullo puedo recalcar que sigo teniendo sobrinas estudiando actualmente en el Pío y sus comentarios son más que positivos para corroborar que la elección tomada por mis padres hace algún tiempo fue la más acertada.

Solía ser cuando llegué al colegio una niña tímida, que se escondía detrás de la falda de su mamá y cargada en los brazos de su papi. Ahora puedo decir que esa niña se convirtió en alguien más decidida, más consecuente con sus actos, alguien que sabe valorar las cosas simples de la vida y darle un valor agregado, a obrar justamente pensando en el otro, a ser capaz de liderar proyectos laboralmente y trazarme constantemente objetivos y metas personalmente.

Como decía antes, esto no es pura casualidad, es producto de algo mayor, ya que los pequeños detalles cuentan y en grande, por eso tenemos que recordar que el colegio no es sólo infraestructura y acabados, es algo más profundo, llamado: Pío XII.

MARGARITA GALANTINI ANDRADE - Ex Alumna

Promoción XIII - 1981

 Es difícil poder expresar a través de unas cuantas líneas, los sentimientos y emociones que surgen en mi interior al ponerme a pensar todo lo que significan y representan mis años en el Colegio Pío XII.

Creo, sin temor a equivocarme, que marcó y ejerció una influencia tan grande en ciertos aspectos de mi vida, que hizo de aquella adolescente de 12 años que pisó por primera vez sus patios, de la persona que soy ahora. Me uní a la Promoción en Abril de 1977, para iniciar la Secundaria, proveniente de un colegio donde estuve desde los 5 años, me fue difícil desligarme de todo lo que hasta ese momento entendía y conocía como colegio (compañeras, aulas, profesoras, sistema de estudio, etc.), estaba asustada y claro, era el temor lógico y natural a lo nuevo, a lo desconocido, a perder lo que hasta ese momento creía que tenía y a la adaptación a un ambiente totalmente desconocido.

Creo que esa fue la primera enseñanza que aprendí del Colegio Pío XII, aceptación y respeto a la decisión de mis padres y adaptación a los cambios que de allí en adelante me vinieron. Ser flexible y acomodarme a lo nuevo, para poder avanzar y no estancarme en un mundo que día a día evoluciona. Adaptación ésta, que más tarde me serviría y me sirve hoy en día para poder vivir en países tan diferentes al mío.

Ese cambio lo sentí como un castigo y mi actitud en un comienzo fue de rechazo, actitud que poco a poco y no puedo precisar en qué momento fue cambiando hasta sentirme cómoda, segura y contenta en mi nuevo colegio. Recuerdo con una mezcla de nostalgia, por el tiempo transcurrido, y de alegría por haberlo experimentado, la primera vez que fui al colegio para conocerlo y tener una entrevista con la Madre Cecilia González Sánchez, Directora en ese momento, y luego quien salió a mi encuentro con su sonrisa siempre presente, su mirada dulce, su sencillez y su serenidad, la Madre Lupita, quien sería mi primera Tutora. Mejor impresión no pude haber tenido.

El tiempo fue pasando, los años transcurrieron rápidamente y yo fui feliz en mi colegio hasta que llegó el momento de partir, para comenzar una nueva etapa llevando conmigo no sólo los conocimientos indispensables adquiridos en las aulas, sino la formación moral y cristiana, los valores humanos y personales que han sido y son el eje y guía en mi vida.

Al terminar la Secundaria ingresé a la Unifé a estudiar idiomas. Poco después empecé a trabajar para una línea aérea, llegando a hacer una carrera en el mundo de los viajes y la aviación, en donde mi herramienta de trabajo han sido los idiomas que aprendí: inglés, italiano, francés y portugués.

He trabajado en 4 Aerolíneas Internacionales y me siento feliz y realizada en mi trabajo, el cual me ha llevado a residir en dos oportunidades fuera de mi país y me ha dado también la oportunidad de viajar muchísimo, de conocer muchas ciudades y países y tratar con diferentes tipos de personas, con maneras de ser y pensar diferentes, lo cual me ha enseñado a ser más tolerante, y todo ello puedo decir que verdaderamente es muy difícil encontrar personas con los valores tan firmes como los que tenemos las exalumnas del Pío XII. La amistad, el compañerismo, la honestidad, el espíritu de ayuda, de colaboración dondequiera que estemos, son cosas que no son fáciles de encontrar hoy en día, pero que sin embargo están presentes y salen a relucir en todas nosotras.

Actualmente me encuentro viviendo, por motivos de trabajo, en Bruselas, Bélgica. En un año aproximadamente y si Dios lo permite, debo estar viviendo en Italia. Esta vez este cambio será por motivos familiares, ya que mi futuro esposo es italiano.

Quiero aprovechar para agradecer públicamente a mis padres por su elección y decisión en escoger el Colegio Pío XII como el colegio para su hija. Gracias papás por darme siempre lo mejor, no se equivocaron, especialmente tu mami. Gracias también a las Madres religiosas y profesoras que pusieron todo su cariño y dedicación en nosotras y gracias Pío XII por todo lo que en tus aulas aprendí, por las amistades de la niñez y la juventud que son las únicas y verdaderas, y gracias por hacer de mi la persona que hoy soy.

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