Mensaje por Cuaresma

Con el miércoles de Ceniza iniciamos el tiempo de Cuaresma, tiempo fuerte donde la Iglesia nos invita a prepararnos al gran acontecimiento de nuestra salvación: LA RESURRECCIÓN DE JESÚS.

En su Evangelio (Mt 6, 1-8.16-18). Jesús nos muestra un programa de preparación: La oración, la limosna y el ayuno.

A través de la oración manifiesto mi relación con Dios, como decía Santa Teresa de Jesús la oración no es otra cosa “sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama”, y sabemos que quien nos ama es Dios.

A través de la limosna manifiesto mi relación con los demás, estoy al pendiente de las necesidades de otro y actuó con caridad y respeto, me pongo en los zapatos del otro, soy empático. A través del ayuno manifiesto mi relación conmigo mismo, entro en mi yo y desde ahí reflexiono para ser cada día mejor, analizo qué es lo que puedo cambiar para ser mejor, qué es lo que necesito dejar de mi para que Dios crezca más en mí y sea testimonio de ese amor ante los demás.

Para esta cuaresma sigamos el consejo de Jesús y preguntémonos:

¿Cómo es mi oración? (relación con Dios), ¿cómo es mi limosna) (relación con los demás) y ¿cómo es mi ayuno? (relación conmigo mismo). Tracémonos un camino de cuaresma donde, elaboremos una acción concreta para mejorar mi relación con Dios, con los demás y conmigo. Vivamos plenamente esta cuaresma para resucitar plenamente con Jesús.

  Irma Margarita Zermeño Romero, M.E.SS.T.

Directora 

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