Santísima Trinidad

Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo

Uno de los grandes misterios de nuestra fe, tal como lo dice el catecismo, es la presencia de un Dios Uno y Trino en nuestras vidas: Tres personas y un sólo Dios. Difícil de explicar por los grandes teólogos como Santo Tomás de Aquino, no así, el vivir esta experiencia de un Dios que es Padre, es Hijo y es Espíritu Santo. Y es Jesús, el Hijo de Dios que se encarna en el seno de María y se hace uno de nosotros, quien nos muestra al Padre adentrarse en el Evangelio y descubrir la experiencia de Jesús con su Padre, es lo que nos acerca a Dios y desde Jesús, experimentamos el amor del Padre que extiende su mano amorosa para crearnos y cubrirnos con su mirada, dándonos la libertad para dejarnos amar por El. Y como en toda relación hay amor, el amor del Hijo al Padre y el amor del Padre al Hijo es el Espíritu Santo, Espíritu de amor que lo inunda todo y lo transforma y nos lleva a experimentar el amor de nuestro Dios Trinidad. Que la celebración de la fiesta de la Santísima Trinidad sea un motivo, para ir a nuestro interior y ahí descubrir el amor del Padre que me crea, el amor del Hijo que me salva y el amor del Espíritu Santo que me santifica y como María, guardemos en nuestro corazón este misterio que no sabemos explicar, pero que sí podemos experimentar.

 

 

Irma Margarita Zermeño Romero, M.E.SS.T.

Directora

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